Con la aparición del libro digital se escucharon voces en todo el mundo que auguraban el final del libro impreso. ¡Nuestros grandes tesoros desaparecerían!

Nuestros nietos y bisnietos no podrían gozar de un libro que perteneció a su abuelo o bisabuelo. Esta era la tendencia y la creencia de muchas personas.

Entre 2008 y 2015 las ventas de ebooks tuvieron un crecimiento explosivo en todos los países, incluyendo a los que tienen un índice bajo de lectura.

Todo indicaba que aquellas voces que ensordecían a los editores y amantes de los libros en papel, tenían razón.

Sin embargo hoy vemos por segundo año consecutivo que las ventas de libros electrónicos se encuentran en estado de recesión.

Los datos de diferentes asociaciones y cámaras de la industria editorial en el mundo indican todo lo contrario con los libros en papel, La producción de estos se ha incrementado desde un 7% hasta un 17% en diferentes países.

Según el último informe de Nielsen, los ingresos del mercado digital de las grandes editoriales norteamericanas baja cada vez más desde el 2016.

Se han realizado diversos estudios que demuestran, contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa, que los jóvenes y las nuevas generaciones no se inclinan hacia los libros digitales, prefieren el libro en papel.

Esto no quiere decir que va a desaparecer. El libro digital es una excelente herramienta y lejos de haber frenado la industria del libro impreso, la incrementó. Ahora, tenemos más opciones y la lectura está al alcance de muchos.

Vivimos un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores.

Puede haber muchas causas por lo que la industria editorial no ha crecido en el medio digital como lo han hecho el cine o la música

Una encuesta, realizada por la Asociación Americana de Editores, indica que se debe a una mala experiencia de los usarios con el tipo de soporte o plataforma, pero salió a relucir algo más que puede parecer increíble pero es cierto: La fatiga digital, y si lo pensamos bien tiene mucha lógica. La mayoría de las personas pasamos más de 4 o 5 horas frente a una pantalla, esto no es que los jóvenes se cansen de internet, redes sociales, aparatos multimedia ni nada de esto, lo que sucede es que el libro impreso es una experiencia palpable y comprueba que el mundo es real y aunque no lo queramos entender o darnos cuenta, en el inconsciente de las personas existe una necesidad real por experimentar el mundo fuera de internet.

Además de esto está la fatiga ocular digital causada por el uso prolongado de un dispositivo digital. El problema consiste en molestias oculares y problemas de visión. Los síntomas más frecuentes y molestos de la fatiga ocular digital son cansancio y sequedad.

Si prefieres leer en una pantalla, tienes muchas opciones para cuidar tus ojos. Existen lentes especiales, ejercicios con los párpados, gotas, etc.  En otro post publicaremos recomendaciones para leer en formato digital sin lastimar la vista.

Stephen Lotinga, responsable de la asociación de editores británicos, declaró en un periódico londinense lo siguiente: “los libros en papel ofrecen la oportunidad de salirse de las horas que pasamos a la semana frente a pantallas y dispositivos”.

Los editores no debemos de ver como competencia entre el libro digital y el impreso, simplemente son opciones diferentes que se le dan al lector.

Los que estamos inmersos en la industria editorial tenemos el compromiso y la obligación con los lectores de seguir avanzando y ofrecer algo nuevo a quienes prefieren el libro digital para que esta industria siga avanzando, y sin olvidarnos del papel hay que seguir impulsando el libro impreso. No importa el medio, soporte o material si la gente puede leer. Los libros tiene que estar al alcance de todos.